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Thursday, March 28, 2013

Largas filas de personas tras la apertura de los bancos en Chipre


Cola frente a un banco en Nicosia. | Reuters

Cola frente a un banco en Nicosia. | Reuters
  • 'Lo voy a meter en mi casa. No quiero que me quiten lo poco que tengo'
  • 'El cierre de los bancos va a provocar que muchas empresas cierren'
  • 'No se puede cambiar el estatus de dos grandes bancos en un día'
Chipre es una isla poco acostumbrada a manifestaciones o disturbios. Sus habitantes más veteranos ya tuvieron suficiente con el conflicto armado contra Turquía hace cuatro décadas. La isla ha reaccionado con calma a la apertura de los bancos 13 días después de su cierre. Si alguien esperaba fuertes manifestaciones de pánico, se equivocaba. Han aparecido grandes filas en las entidades bancarias, pero hasta ahora no se han registrado grandes episodios de tensión.
Esa calma no ocultaba, eso sí, la indignación de la mayoría mientras aguardaban la apertura de las entidades en fila india. Muchos han acudido a retirar sus depósitos, a pesar del límite de 300 euros al día impuesto por las autoridades para los próximos cuatro días: "Tengo muy poco dinero y lo voy a sacar todo en cuanto pueda. Lo voy a meter en mi casa. No quiero que me quiten lo poco que tengo. Mis nietos están en Filipinas y no he podido mandarles dinero en estas semanas. Le he pedido prestado dinero a mis amigos estos días para enviarlo y ahora he de devolverlo", ha explicado la inmigrante Brigilda Aristotopo en la fila de un banco cooperativo.
También Marios Ipolidou había acudido a su banco para devolver dinero a sus amigos: "No tengo trabajo y mi ex jefe me debe dinero. Al no tener tarjeta de crédito lo he pasado muy mal en los últimos días. Cuando se me acabó el efectivo tuve que pedir dinero. Tenía que alimentar a mi bebé. Ahora vengo al banco para devolvérselo, no quiero deber dinero a nadie", ha declarado suspirando mientras esperaba en una larga fila en uno de los bancos de la capital. Poco después salía de la sucursal con el dinero, sin saber aún si volvería al día siguiente a por más, en espera a conocer con más detalle la situación del país.

Temor por la pérdida de empleos

Junto a él esperaba la jubilada Lía Dimitriou. Ella sí ha declarado su intención de volver a por más dinero en los próximos días: "voy a sacar el efectivo que me dejen hoy, y volveré la semana que viene.Quiero sacar hasta 2.000 euros. Los quiero para ayudar a mis hijos. Uno de ellos trabaja en el Banco Popular (Laiki), que va a cerrar, y quiero ayudarle porque es muy posible que se quede sin empleo. Si eso ocurre, no podrá pagar su hipoteca, también de ese banco, y se quedará sin casa. Mi hija es empleada de una escuela privada que también está punto de cerrar. Van a necesitar ayuda de sus padres", ha declarado mientras hacía fila junto a otras 20 personas en la mañana de este jueves.
Dimitriou se queja amargamente de la improvisación del plan de reestructuración de las dos mayores entidades del país. El Banco de Chipre (BC) absorberá la parte 'buena' del Laiki, es decir, los recursos saludables y los depósitos inferiores a 100.000 euros. El Laiki será liquidado en unos días y se podrían perder hasta 8.000 puestos de trabajo. Además, los depósitos superiores a 100.000 euros en ambas entidades sufrirán quitas superiores al 40%: "no se puede cambiar el estatus de dos grandes bancos en un día. Eso se tiene que planear con antelación", lamenta la jubilada.
A pesar de la difícil situación de su familia y del 'corralito' impuesto a la economía de la isla desde hace casi dos semanas, Dimitriou no va a sacar todos sus fondos del banco: "Si los tengo en casa no van a estar seguros. Es una época difícil y las calles podrían volverse peligrosas. No tenemos más opción que dejarlo aquí", señalaba.

Grandes medidas de seguridad

Todas las entidades han amanecido hoy con medidas de seguridad superiores a los días normales. El gobierno ha contratado a empresas especializadas en previsión de episodios violentos. ELMUNDO.es ha comprobado como en las puertas de muchos bancos se han apostado guardias de seguridad e incluso porteros de discoteca. El gobierno parece haber contado con todos sus recursos al alcance.
Algunas oficinas del Laiki Bank, además, han ofrecido un pequeño refrigerio consistente en agua, pastas y bollos a quienes esperaban a sus puertas. Un detalle valorado por los clientes de una entidad a punto de cerrar.
No sólo había gente dispuesta a sacar su dinero de las sucursales en la mañana chipriota. También había quien lo quería depositar. Ese es el caso de María Jopiroula. Esperaba delante de una oficina del Banco Cooperativo con un sobre repleto de billetes de 20 y 50 euros: "Todavía sigo confiando en los bancos, sobre todo en entidades respetables", explicaba.
La mayoría no temía hoy por sus depósitos sino por el futuro de la isla: "El cierre de los bancos va a provocar que muchas empresas pierdan su dinero y deberán cerrar. Mucha gente va a ir a la calle. Sin embargo, ya hemos salido de situaciones peores y lo volveremos a hacer", decía el albañil Andres Vatyliotis en la fila del Laiki bank. Él mismo podría perder su empleo en breve.

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